Más que cuidar objetos tradicionales,
hay que cuidar el fervor con que están hechos;
fervor que es capaz de transformar la materia natural,
la lana, el pasto, o el barro que unas culturas reciben, en belleza que dan.
Tal vez, porque son culturas milenarias.
que todavía hacen algunas cosas bien
por el puro gusto de hacerlas.


GERMAN DEL SOL